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¿Tu perro se pone nervioso cuando se queda solo? Señales y cómo ayudarle

hace 2 días
8 min de lectura
perro despidiendose de su dueña


Coges las llaves, te pones los zapatos, preparas el bolso y, antes incluso de abrir la puerta, tu perro ya parece saber lo que va a suceder.


Algunos empiezan a seguirnos por toda la casa. Otros jadean, lloriquean, se muestran inquietos o permanecen pendientes de cada movimiento.


Y cuando finalmente nos marchamos, las reacciones pueden ser muy diferentes.


Hay perros que se acomodan tranquilamente y pasan buena parte del tiempo descansando.


Otros, sin embargo, encuentran realmente difícil quedarse solos.


En Sylvia de la Selva creemos que es importante entender una cosa desde el principio: que un perro rompa algo, ladre o se muestre nervioso durante nuestra ausencia no significa necesariamente que esté siendo desobediente.


Hay que intentar descubrir qué está ocurriendo.


Tu perro puede saber que vas a marcharte antes de que salgas


Los perros son grandes observadores de nuestras rutinas.


Ponernos determinada ropa, cerrar ventanas, coger las llaves o preparar el bolso pueden convertirse en señales que anuncian nuestra salida.


Por eso, algunos perros comienzan a mostrar inquietud antes de que la persona haya abandonado la vivienda. El Manual Veterinario Merck explica los principales signos del malestar por separación y señala que algunos animales empiezan a mostrar señales de ansiedad durante los propios preparativos de salida.


Esto explica algo que muchas familias reconocen enseguida:


«En cuanto cojo las llaves, mi perro cambia completamente».


No son necesariamente las llaves lo que le preocupa. Es lo que ha aprendido que ocurrirá después.


No todos los perros que se quedan solos tienen ansiedad por separación


Esta distinción es especialmente importante.


Encontrar un cojín roto al volver a casa no permite diagnosticar automáticamente ansiedad por separación.


Detrás de una conducta destructiva también puede haber aburrimiento, falta de actividad, estímulos procedentes del exterior, miedo a determinados ruidos, dificultades con el confinamiento o simplemente comportamiento exploratorio.



Además, algunos perros que sufren cuando están solos ni siquiera destrozan cosas.

Su malestar puede ser mucho más silencioso.


Señales que pueden indicar que tu perro lo está pasando mal


perro mirando al balcon

Conviene prestar atención a comportamientos que aparecen principalmente cuando preparamos nuestra salida o durante nuestra ausencia.


Entre ellos pueden encontrarse:

  • jadeo intenso;

  • temblores;

  • lloros, ladridos o aullidos;

  • caminar repetidamente de un lado a otro;

  • salivación excesiva;

  • intentos de escapar;

  • destrozos alrededor de puertas o ventanas;

  • hacer sus necesidades dentro de casa;

  • incapacidad para relajarse;

  • pérdida de interés por comida o juguetes.

La Universidad de Cornell recoge algunos de los principales signos de ansiedad en perros, entre ellos los ladridos, la inquietud, las conductas destructivas y las eliminaciones cuando el propietario se marcha.


Pero ninguno de estos comportamientos debería interpretarse de forma aislada.


Una cámara puede ayudarte a descubrir qué ocurre realmente

Uno de los recursos más útiles es también uno de los más sencillos: grabar al perro cuando se queda solo.


Muchas familias desconocen qué sucede después de cerrar la puerta.


Una cámara permite comprobar si el perro se tumba pocos minutos después, permanece pendiente de la entrada, ladra ante sonidos del exterior o comienza a inquietarse inmediatamente después de nuestra marcha.


La AVSAB recomienda observar al perro mediante vídeo cuando se sospecha ansiedad por separación, ya que ayuda a distinguir el problema de otras posibles causas de ladridos, destrozos o inquietud.


Además, las grabaciones permiten comprobar si las medidas que vamos introduciendo realmente están ayudando.


Enseñar a quedarse solo debe hacerse poco a poco


Aprender a estar solo también forma parte de la convivencia.


Sin embargo, no existe un número de minutos adecuado para todos los perros.


Para uno, cinco minutos pueden resultar fáciles. Para otro, incluso treinta segundos pueden resultar demasiado.


El objetivo consiste en comenzar con periodos que el perro pueda tolerar sin alcanzar un estado importante de angustia e ir aumentando progresivamente.


El Manual Veterinario Merck describe el entrenamiento mediante salidas graduales como parte del abordaje de los problemas de separación, especialmente cuando el perro presenta dificultades moderadas o graves.


No buscamos comprobar cuánto tiempo es capaz de «aguantar».


Buscamos enseñarle que puede permanecer tranquilo y seguro cuando su familia no está.


¿Hay que dejarle llorar hasta que aprenda?


Si un perro realmente está sufriendo, dejar que entre repetidamente en un estado intenso de ansiedad no es una buena estrategia.


La habituación no consiste en exponer al animal una y otra vez a una situación que le supera.


Según las recomendaciones sobre comportamiento relacionado con la separación de la RSPCA, los comportamientos que aparecen cuando el perro se queda solo pueden estar relacionados con un verdadero estado de malestar y no simplemente con una mala conducta.


Por eso, las ausencias deben ajustarse a la capacidad individual de cada animal.


Los juguetes interactivos pueden ayudar, pero no solucionan todos los casos


perro jugando con su juguete

Los juguetes rellenables, mordedores apropiados y comederos interactivos pueden ser buenos recursos para crear asociaciones agradables con determinados momentos de independencia.


También proporcionan estimulación mental.


Pero existe una señal interesante que debemos observar.


Si un perro normalmente disfruta muchísimo de una determinada comida y cuando nos marchamos ni siquiera la toca, podría estar demasiado preocupado como para interesarse por ella.


Los juguetes pueden ayudar, pero no deberían utilizarse para ocultar un problema emocional importante.


¿Hay que cansar al perro antes de dejarlo solo?


Un buen paseo y una rutina adecuada de actividad son importantes.


Pero esto no significa que la solución sea simplemente agotarlo físicamente.


El ejercicio, el juego, la exploración y el enriquecimiento forman parte de su bienestar, pero un perro con verdadero miedo a quedarse solo puede continuar sufriendo aunque haya realizado mucha actividad.


De hecho, como ya hemos explicado en el blog de Sylvia de la Selva, un buen paseo no consiste exclusivamente en recorrer kilómetros. Permitir al perro explorar y utilizar el olfato también proporciona estimulación y forma parte de sus necesidades cotidianas.


Lo ideal es combinar: actividad adecuada + paseo de calidad + exploración + rutina + aprendizaje progresivo de la soledad.


El paseo antes de marcharnos puede ayudar


Una salida tranquila antes de una ausencia permite que el perro haga sus necesidades, explore y realice actividad física y mental.


Pero tampoco es necesario convertir el paseo en una carrera destinada a dejarlo completamente agotado.


Puede resultar más interesante ofrecerle tiempo para olfatear y explorar y, al regresar a casa, permitir un pequeño periodo de tranquilidad antes de nuestra salida.


Cada perro tendrá necesidades diferentes.


Mucho cuidado con ventanas, terrazas y puertas


Un perro muy angustiado puede intentar seguir a su familia o buscar una vía de escape.


Por eso debemos asegurarnos de que el lugar donde permanecerá sea seguro.


Ventanas accesibles, balcones, puertas, cables eléctricos, productos tóxicos u objetos que pueda derribar deberían revisarse antes de dejarlo solo.


En casos de ansiedad importante, los intentos de escapar pueden incluso provocar lesiones.


La seguridad siempre debe estar por delante del entrenamiento.


Nunca le castigues cuando vuelvas a casa


perro recibiendo a su dueña

Llegas y encuentras un objeto roto.


Es normal sentirse frustrado.


Pero reñir al perro al regresar no le permite relacionar correctamente nuestro enfado con algo que hizo mucho tiempo antes.


Además, cuando la destrucción está relacionada con angustia, el castigo no soluciona la emoción que provocó el comportamiento.


La AVSAB desaconseja castigar los destrozos o eliminaciones asociados a la ansiedad por separación porque pueden ser síntomas del malestar del animal y el castigo puede aumentar su ansiedad.


En lugar de centrarnos únicamente en lo que ha roto, necesitamos preguntarnos por qué ocurrió.


Cuando no puedes evitar una ausencia prolongada


La vida diaria hace que no siempre podamos permanecer con nuestro perro.


Trabajo, viajes, compromisos familiares o determinadas circunstancias pueden obligarnos a pasar varias horas fuera de casa.


En estos casos pueden valorarse familiares, cuidadores, paseadores u otras alternativas.


Cuando necesitamos que el animal permanezca atendido durante nuestra ausencia, la residencia canina y felina de Sylvia de la Selva ofrece un entorno en el que se tienen en cuenta aspectos como sus rutinas, alimentación y adaptación.


Precisamente por eso, antes de una estancia es importante informar sobre cómo se

comporta nuestro perro cuando está separado de su familia.


¿Se queda tranquilo?

¿Necesita tiempo para adaptarse?

¿Tiene algún miedo?

¿Toma medicación?

¿Tiene rutinas concretas?


Toda esa información ayuda a conocer mejor al animal.


Especial atención a los perros recién adoptados


Un perro que acaba de incorporarse a una familia necesita tiempo para comprender su nuevo entorno.


No siempre conocemos completamente sus experiencias anteriores ni cómo ha aprendido a enfrentarse a la soledad.


Por eso conviene evitar cambios demasiado bruscos y empezar a introducir determinados periodos de independencia progresivamente.


En el programa de rescate y adopción de Sylvia de la Selva se trabaja con animales que pueden llegar después de experiencias y situaciones muy diferentes, por lo que cada adaptación debe contemplarse individualmente.


Adoptar no termina el día en que el perro llega a casa.


Ahí comienza otra etapa: ayudarle a sentirse seguro dentro de su nueva familia.


¿Cuándo deberíamos pedir ayuda profesional?


Hay situaciones en las que no deberíamos intentar resolver el problema únicamente mediante consejos generales de Internet.


Conviene consultar con el veterinario si el perro:

  • intenta escapar de forma desesperada;

  • se hace daño;

  • presenta pánico;

  • vocaliza de manera intensa durante largos periodos;

  • deja de comer cuando se queda solo;

  • presenta cambios repentinos de comportamiento;

  • empeora a pesar del trabajo realizado.


El Manual Veterinario Merck recuerda que los problemas de comportamiento también pueden estar relacionados o verse agravados por causas médicas, por lo que una valoración veterinaria puede ser necesaria antes de atribuir todo exclusivamente a la ansiedad.


Cuando sea necesario, el veterinario podrá aconsejar también la intervención de un profesional cualificado en comportamiento animal.


Preguntas frecuentes


¿Mi perro destroza cosas porque está enfadado conmigo?


No necesariamente. La destrucción puede relacionarse con ansiedad, exploración, aburrimiento, miedo a determinados estímulos o dificultades para permanecer solo.


Por eso hay que observar el contexto.


¿Puede tener ansiedad aunque no ladre?


Sí.


Algunos perros muestran señales mucho más discretas: permanecer inmóviles, jadear, caminar repetidamente, vigilar la puerta o negarse a comer.


¿Sirve dejar la televisión o la radio?


En algunos animales puede ayudar a reducir determinados sonidos procedentes del exterior, pero no constituye por sí sola un tratamiento para un problema de separación.


¿Es bueno darle un juguete con comida cuando me voy?


Puede ser un buen recurso si el perro disfruta de él y permanece tranquilo.


Si normalmente adora ese alimento y únicamente deja de comer cuando se queda solo, esa conducta merece atención.


¿Debo despedirme de mi perro?


No es necesario realizar despedidas largas o muy excitantes.


Lo importante es que las salidas formen parte de una rutina tranquila y predecible.


¿Cuánto tarda un perro en aprender a quedarse solo?


No existe un plazo universal.


Dependerá del perro, sus experiencias anteriores, la intensidad del problema y su capacidad para tolerar las ausencias.


¿Tener otro perro solucionará el problema?


No necesariamente.


Si la dificultad está relacionada específicamente con la ausencia de una determinada persona, incorporar otro perro no garantiza que el problema desaparezca.


Además, adoptar otro animal supone asumir una nueva responsabilidad y nunca debería hacerse exclusivamente como tratamiento para el primero.


Quedarse solo también se aprende


Enseñamos a nuestros perros dónde dormir, cómo convivir con nosotros y cómo comportarse durante los paseos.


Pero a veces olvidamos enseñar algo igualmente importante: sentirse seguros cuando no estamos presentes.


No todos los perros tendrán dificultades.


Pero para aquellos que sí las tienen, la paciencia, la observación y un aprendizaje progresivo son mucho más útiles que interpretar su comportamiento como una travesura.


En Sylvia de la Selva entendemos el bienestar animal como algo que va más allá de cubrir sus necesidades físicas: también debemos intentar comprender su comportamiento y adaptar nuestros cuidados a cada individuo.


Porque un perro tranquilo cuando se queda solo no es simplemente un perro que ha aprendido a aguantar.


Es un perro que ha aprendido que puede sentirse seguro aunque su familia no esté delante.

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