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¿Por qué tu perro tira de la correa? Causas y cómo evitarlo

hace 4 días
9 min de lectura
perro paseando

Salir de casa debería ser uno de los mejores momentos del día para un perro.


Sin embargo, para algunas familias el paseo termina convertido en una sucesión de tirones, cambios bruscos de dirección, jadeos y tensión constante en la correa.


Cuando esto ocurre es fácil pensar que el perro es desobediente, demasiado nervioso o que necesita más disciplina.


La explicación suele ser bastante más compleja.


Una reciente noticia sobre adiestramiento canino ha vuelto a plantear que los perros que tiran de la correa pueden hacerlo por falta de normas, exceso de permisividad o elevados niveles de estrés en casa. Leer la noticia que dio origen al debate


Parte de esa reflexión puede resultar útil: la rutina del hogar, el nivel de excitación y la forma en la que preparamos el paseo sí pueden influir en el comportamiento.


Lo que no deberíamos hacer es convertirlo en una regla.


Un perro que tira de la correa no nos está diciendo automáticamente que viva sin límites.


Puede estar emocionado, asustado, intentando llegar a algún lugar, siguiendo un olor, caminando naturalmente a mayor velocidad que nosotros o, sencillamente, no haber aprendido todavía qué esperamos de él.


¿Por qué los perros tiran de la correa?

La respuesta cambia de un perro a otro.


La RSPCA explica que algunos perros tiran porque nunca han aprendido a caminar con la correa floja. Otros descubren que tirar funciona: si tensan la correa y la persona continúa caminando, consiguen llegar antes al árbol, perro, persona u olor que les interesa. También pueden hacerlo porque sienten ansiedad y quieren alejarse de una situación que les preocupa.


A esto podemos añadir excitación, experiencias previas, frustración, miedo o un entorno demasiado estimulante.


Incluso existe una diferencia básica que a veces olvidamos: los perros suelen caminar naturalmente más rápido que las personas. Para ellos, aprender a mantener nuestro ritmo es precisamente eso: un aprendizaje.


Tirar no significa desafiarte

Interpretar todos los tirones como una lucha por el control puede llevarnos a aplicar soluciones que no responden al verdadero problema.


Si un perro tira porque tiene miedo de una motocicleta, necesita una intervención distinta a otro que tira porque quiere llegar cuanto antes al parque.


Y un cachorro que todavía está aprendiendo necesita algo diferente a un perro adulto que lleva seis años avanzando cada vez que pone la correa en tensión.

Por eso, antes de corregir una conducta conviene preguntarnos qué consigue el perro tirando y qué ocurre justo antes de hacerlo.


¿La falta de normas en casa puede influir?

Puede influir la falta de rutinas y de aprendizaje, pero afirmar que todos los perros que tiran tienen “falta de disciplina” sería demasiado simplista.


Una convivencia coherente ayuda.


Que el perro comprenda determinadas rutinas, aprenda a esperar unos segundos antes de salir y pueda gestionar mejor la excitación facilita muchos momentos cotidianos.


Pero eso es diferente a concluir que necesita más dureza.


La educación consiste en enseñar comportamientos comprensibles y repetibles, no en convertir cada interacción en una demostración de autoridad.


Dar cariño no provoca por sí mismo los tirones

Tampoco existe una razón seria para asumir que un perro tira porque recibe “demasiado cariño”.


El afecto y las normas no son incompatibles.

Podemos tener un perro profundamente integrado en nuestra familia y, al mismo tiempo, enseñarle qué comportamientos esperamos en determinadas situaciones.


El problema aparece cuando existe inconsistencia o cuando una conducta obtiene repetidamente aquello que el animal busca.


Por ejemplo: si cada vez que tira llegamos más rápido al parque, el propio paseo puede estar reforzando involuntariamente los tirones.


El paseo comienza antes de abrir la puerta


perro con ganas de salir al paseo

Aquí sí hay un aspecto especialmente interesante del planteamiento original.


Debemos observar qué ocurre antes de salir.


Algunos perros se activan muchísimo en cuanto ven:

la correa, el arnés, unas zapatillas determinadas o simplemente que nos acercamos a la puerta.


El nivel de excitación puede ir aumentando hasta que el perro comienza el paseo prácticamente desbordado.


Preparar la salida con tranquilidad

No necesitamos exigir que permanezca inmóvil durante largos minutos.


Podemos trabajar progresivamente para que ponerse el arnés, acercarse a la puerta y salir de casa sean acciones cotidianas y no señales de una explosión inmediata de actividad.


La práctica debe adaptarse a cada animal.


En cachorros, esa educación comienza desde sus primeras experiencias. En nuestro Programa de Cría Responsable de Sylvia de la Selva prestamos atención a esas primeras etapas, porque aprender a relacionarse con personas, entornos y rutinas forma parte de su desarrollo.



Cómo enseñar a caminar sin tirar

La RSPCA propone un sistema bastante sencillo basado en consistencia y recompensa.


Cuando el perro camina con la correa floja y presta atención, se refuerza ese comportamiento. Si se aleja hasta tensar la correa, dejamos de avanzar. Cuando vuelve a aproximarse y recuperamos una correa relajada, continuamos.


Así, poco a poco, la consecuencia cambia:

tirar deja de ser el método que permite llegar antes a todas partes.


Mientras que caminar con la correa relajada permite continuar explorando.


La recompensa no tiene que ser siempre comida

Podemos utilizar alimento cuando resulte útil, pero también existen otras recompensas.


Llegar hasta un árbol interesante puede ser una recompensa.


Poder volver a caminar puede ser una recompensa.


Olfatear una zona puede ser una recompensa.


Jugar brevemente también puede funcionar para determinados perros.


Lo importante es descubrir qué tiene valor para ese animal concreto.


¿Hay que dar tirones de correa para corregirlo?

La evidencia disponible apunta en otra dirección.


La American Veterinary Society of Animal Behavior (AVSAB) recomienda métodos basados en recompensas para el entrenamiento y la modificación de conducta. Su posición actual desaconseja métodos aversivos, entre ellos las correcciones mediante tirones de correa, collares de ahogo, collares de púas o dispositivos electrónicos.


La razón no es simplemente que debamos ser “más amables”.


La organización señala que los métodos aversivos presentan riesgos para el bienestar y para la relación entre el perro y la persona, mientras que no existe evidencia de que sean necesarios para conseguir buenos resultados.



Una correa floja no significa caminar pegado a nuestra pierna


dueña y mascota paseando

Este punto merece bastante atención.


Enseñar a un perro a no tirar no implica exigirle que pase todo el paseo caminando exactamente junto a nuestra rodilla.


El paseo también es suyo.


Debe poder explorar, detenerse, observar y utilizar el olfato siempre que las circunstancias permitan hacerlo con seguridad.


En Sylvia de la Selva ya hemos hablado de ello en nuestro artículo “El paseo que tu perro necesita: menos prisas y más olfato”. Allí explicamos por qué permitir momentos de exploración puede convertir el paseo en una experiencia mucho más rica para el animal.



Olfatear no es perder el tiempo


perro olfateando en el paseo

Para nosotros, caminar 500 metros puede parecer más ejercicio que detenernos varias veces.


Para un perro, el paseo tiene también una dimensión olfativa.


Los olores aportan información sobre el entorno y otros animales.


Por eso el objetivo debería ser encontrar un equilibrio entre movimiento, exploración y aprendizaje.


Un perro que puede satisfacer determinadas necesidades durante el paseo tampoco necesita vivir permanentemente intentando llegar cuanto antes al siguiente estímulo.


¿Nuestro estado emocional influye en el perro?

Los perros son sensibles a las señales y estados de las personas con las que conviven, pero también aquí conviene evitar afirmaciones demasiado absolutas.


Un estudio realizado con 58 parejas humano-perro encontró una asociación entre los niveles de cortisol a largo plazo de los animales y sus responsables. Sin embargo, la investigación se realizó con Border Collies y Pastores de Shetland, por lo que no permite trasladar automáticamente cada resultado a todos los perros y situaciones.


Un estudio realizado con 58 parejas humano-perro encontró una asociación entre los niveles de cortisol a largo plazo de los animales y sus responsables. Sin embargo, la investigación se realizó con Border Collies y Pastores de Shetland, por lo que no permite trasladar automáticamente cada resultado a todos los perros y situaciones.


Y un estudio específicamente diseñado para comprobar si el estrés del responsable se transmitía al perro durante un paseo encontró resultados bastante más matizados: detectó ciertas relaciones dentro de las parejas, pero no un aumento significativo general de cortisol o frecuencia cardiaca del perro causado directamente por el estrés inducido a la persona.


Por tanto, decir simplemente “si tú estás nervioso, tu perro tirará” sería ir más allá de la evidencia.


Nuestra forma de manejar el paseo sí importa

Aunque el perro no sea un espejo automático de nuestras emociones, nuestra conducta cambia cuando estamos tensos.


Podemos sujetar la correa con más fuerza.


Caminar deprisa.


Anticiparnos continuamente.


Evitar determinadas situaciones de manera brusca.


Perder paciencia.


Todo eso modifica la interacción.


Por eso aprender a observar al perro y actuar de forma predecible puede mejorar mucho la experiencia compartida.


¿Collar o arnés?

No existe una respuesta única válida para todos los perros.


El material debe estar correctamente ajustado, ser cómodo y permitir manejar al animal con seguridad.


Pero ningún collar o arnés enseña por sí solo a caminar con la correa floja.


El equipamiento puede ayudarnos a gestionar la situación mientras aprendemos, pero el aprendizaje sigue siendo necesario.


Tampoco deberíamos utilizar herramientas diseñadas para provocar dolor o incomodidad como sustituto de la educación.


¿Y si mi perro adoptado tira muchísimo?

En animales rescatados debemos tener especialmente en cuenta su historia.


Algunos han pasado mucho tiempo en espacios reducidos.


Otros apenas han conocido una correa.


Puede haber perros que hayan vivido situaciones traumáticas o simplemente no hayan tenido ninguna educación previa.


Pretender que caminen perfectamente durante los primeros días puede ser poco realista.


En Sylvia de la Selva colaboramos con rescates y en la búsqueda de familias adoptivas y casas de acogida mediante entidades protectoras. Esa experiencia nos recuerda constantemente que cada perro llega con una historia diferente.



Un perro recién adoptado puede necesitar primero sentirse seguro en su nueva casa antes de poder trabajar otros comportamientos con calma.


La residencia también debe conocer cómo pasea tu perro

Cuando una familia deja temporalmente a su animal al cuidado de otras personas, explicar sus rutinas y comportamiento ayuda a mantener una atención más adaptada.


En la residencia de Sylvia de la Selva se utiliza un cuestionario previo para conocer aspectos como edad, alimentación, medicación y otras características del perro, buscando facilitar su adaptación durante la estancia.


También resulta útil explicar si:

el perro suele tirar, reacciona ante otros perros, siente miedo de determinados ruidos o necesita alguna precaución concreta durante las salidas.



Cuándo los tirones pueden indicar algo más

Un perro que lleva años paseando tranquilamente y comienza de repente a mostrarse muy alterado merece nuestra atención.


También conviene solicitar ayuda profesional si aparecen conjuntamente miedo intenso, agresividad, intentos de huida, ladridos difíciles de controlar, ansiedad o cambios importantes de comportamiento.


En determinados casos será recomendable comenzar por una revisión veterinaria para descartar dolor u otros problemas médicos.


Después, un profesional especializado en comportamiento puede analizar qué desencadena la conducta y preparar un plan adaptado.


No todos los problemas se resuelven haciendo exactamente el mismo ejercicio.


Errores frecuentes cuando intentamos corregir los tirones

Hay varios comportamientos humanos que pueden dificultar el aprendizaje: permitir unas veces que el perro avance tirando y otras impedirlo, intentar solucionar todo mediante fuerza, pedir atención constante sin permitir ninguna exploración, practicar únicamente en

lugares llenos de estímulos o esperar resultados inmediatos.


La consistencia importa más que la dureza.


La propia RSPCA recomienda comenzar con sesiones breves y practicar regularmente.


Un buen paseo no se mide únicamente por la distancia

Dos kilómetros recorridos a toda velocidad no son necesariamente mejores que un paseo más corto donde el perro camina, explora, olfatea y puede desenvolverse de forma tranquila.


Tampoco todos los perros necesitan exactamente la misma salida.


Edad, salud, personalidad, experiencias previas y entorno cambian sus necesidades.


La pregunta debería ser menos:


“¿Cuántos kilómetros hemos recorrido?” Y más: “¿Cómo ha vivido mi perro este paseo?”


Preguntas frecuentes sobre perros que tiran de la correa


¿Por qué mi perro tira tanto cuando salimos de casa?

Puede deberse a excitación, falta de aprendizaje, miedo, ansiedad, deseo de llegar a un estímulo o simplemente a que ha aprendido que tirar le permite avanzar más rápido.


Hay que observar el contexto antes de atribuirlo a una única causa.


¿Que tire significa que le faltan normas en casa?

No necesariamente.


Las rutinas y la educación influyen en el comportamiento, pero los tirones no permiten diagnosticar por sí solos una falta de normas.


Existen muchas causas posibles.


¿Mi perro tira porque le doy demasiado cariño?

No hay evidencia que permita considerar el afecto como una causa directa de los tirones.


Podemos ofrecer cariño y, al mismo tiempo, mantener rutinas y enseñar comportamientos adecuados.


¿Qué debo hacer cuando empieza a tirar?

Una estrategia recomendada por la RSPCA consiste en detener el avance cuando la correa se tensa y reanudarlo cuando vuelve a estar floja, reforzando los momentos en los que el perro camina sin tirar.


¿Debo darle un tirón de correa para corregirlo?

AVSAB desaconseja las correcciones aversivas y recomienda métodos basados en recompensas para el entrenamiento y la modificación de conducta.


¿Es malo dejar que mi perro vaya delante?

Caminar delante no significa necesariamente que exista un problema.


Lo importante es que podamos mantener seguridad y control y que la correa no permanezca constantemente en tensión.


¿Puede detenerse a olfatear durante el paseo?

Sí.


Olfatear y explorar forman parte de las actividades naturales del perro. El paseo no debería convertirse únicamente en caminar al ritmo humano.


¿Cuánto tarda un perro en aprender a pasear sin tirar?

No existe un plazo universal.


Edad, aprendizaje anterior, entorno, frecuencia de práctica y motivos que provocan los tirones influyen en el proceso.


¿Un cachorro debe aprender desde pequeño?

Sí, siempre mediante ejercicios adaptados a su edad.


Las primeras experiencias con arnés, correa, calle y diferentes estímulos pueden ayudar a construir futuras rutinas.


¿Qué hago si mi perro adoptado tiene miedo durante los paseos?

No debemos forzarlo ni utilizar castigos.


Puede necesitar una adaptación progresiva y, si el miedo es intenso, la valoración de un profesional especializado en comportamiento.


¿Puede un perro tirar por ansiedad?

Sí. La ansiedad y el miedo pueden estar entre las causas posibles, aunque no todo perro que tira presenta un trastorno de ansiedad.


¿Cuándo debería consultar con un profesional?

Cuando el comportamiento sea intenso, empeore repentinamente, implique riesgo de escape o aparezca acompañado de miedo, agresividad o cambios importantes de conducta.

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