Galgo Italiano: mucho más que elegancia, una raza sensible que necesita comprenderse
- Alejandro Castellano
- 7 ago
- 10 min de lectura

El Galgo Italiano, denominado oficialmente Pequeño Lebrel Italiano por la Fédération Cynologique Internationale, llama la atención desde el primer momento.
Su silueta fina, sus largas extremidades, sus movimientos ligeros y su mirada expresiva hacen que resulte difícil confundirlo con cualquier otro perro.
Pero en Sylvia de la Selva creemos que conocer una raza significa mirar mucho más allá de su apariencia.
Antes de imaginarlo en nuestro sofá debemos preguntarnos cómo es realmente, qué necesita, qué particularidades tiene y, sobre todo, si nuestro estilo de vida puede ofrecerle la estabilidad que merece.
Porque escoger un compañero de vida nunca debería consistir únicamente en enamorarse de una fotografía.
El Galgo Italiano tiene una historia que comenzó hace siglos
El Galgo Italiano no es una creación moderna ni una de esas razas que aparecen repentinamente por una tendencia en redes sociales.
Su historia se remonta a la Antigüedad.
La Fédération Cynologique Internationale explica que desciende de pequeños lebreles existentes en el antiguo Egipto. Posteriormente aparecen representaciones en Grecia y
la raza llegó a Italia alrededor del siglo V antes de Cristo.
Durante el Renacimiento alcanzó una especial popularidad entre las cortes y la nobleza, apareciendo representada en numerosas obras de grandes pintores.
Ese pasado ayuda a entender el aspecto refinado que continúa caracterizando a la raza.
¿Es realmente un galgo en miniatura?
En cierta forma, sí.
La FCI clasifica al Pequeño Lebrel Italiano dentro del Grupo 10, Lebreles, en la sección de lebreles de pelo corto.
Su estándar describe un perro de apariencia esbelta, proporcionada y elegante.
La altura oficial se sitúa entre: 32 y 38 centímetros a la cruz.
El peso establecido por el estándar es: Hasta 5 kilogramos.
Su cuerpo conserva muchas de las características propias de los lebreles, aunque concentradas en un tamaño considerablemente menor.
No debemos confundirlo con un Whippet pequeño ni con un Galgo Español miniaturizado. Es una raza propia, con estándar, características y personalidad diferenciados.
Cómo es realmente el carácter del Galgo Italiano
Si tuviéramos que destacar una característica antes que su elegancia física, sería su sensibilidad.
La FCI describe su temperamento como vivaz, afectuoso y dócil.
El Galgo Italiano tiende a desarrollar una relación estrecha con las personas con las que convive y disfruta especialmente de la proximidad y del contacto.
Un perro que busca estar cerca de su familia
No suele ser un compañero que prefiera vivir emocionalmente al margen del hogar.
Le gusta participar.
Puede seguir a una persona de habitación en habitación, buscar un lugar junto a ella en el sofá o intentar acomodarse allí donde encuentre calor y tranquilidad.
El American Kennel Club también destaca el carácter afectuoso, juguetón y sensible de la raza. (akc.org)
Esto significa que antes de decidir convivir con uno debemos preguntarnos cuánto tiempo podremos compartir con él.
No basta con valorar: “Es pequeño, por lo tanto será fácil”.
El tamaño nunca determina por sí solo las necesidades emocionales de un perro.
¿Puede vivir un Galgo Italiano en un piso?
Sí.
Su tamaño y capacidad para descansar tranquilamente dentro de casa pueden facilitar la convivencia en un apartamento.
Pero existe una condición fundamental: vivir en un piso no significa vivir sin ejercicio, estímulos ni paseos.
El Galgo Italiano continúa siendo un lebrel.
Detrás de su aspecto delicado existe un perro al que le gusta correr, jugar y explorar.
El equilibrio está entre sofá y movimiento
Puede pasar largos periodos descansando cómodamente y, poco después, mostrar una sorprendente velocidad cuando juega o corre.
Necesita:
Paseos diarios.
Tiempo para explorar.
Juego.
Estimulación.
Socialización.
Oportunidades para moverse libremente en espacios seguros.
El American Kennel Club recomienda ejercicio regular y recuerda que su instinto de persecución puede llevarlo a correr detrás de pequeños animales. Por ello, los espacios para correr libremente deben estar correctamente cerrados. (akc.org)
En nuestro artículo sobre la importancia de permitir que el perro olfatee durante el paseo explicamos por qué salir a la calle debería ser también una experiencia de exploración y bienestar.
Un perro sensible también necesita una educación sensible

El carácter del Galgo Italiano hace especialmente importante el tipo de educación que recibe.
Los métodos bruscos, intimidatorios o basados constantemente en castigos no son una buena forma de construir una relación equilibrada con un perro sensible.
Educación positiva desde cachorro
Es preferible trabajar mediante:
Refuerzo positivo.
Rutinas coherentes.
Socialización progresiva.
Exposición controlada a situaciones nuevas.
Premios.
Paciencia.
Límites claros sin intimidación.
El objetivo no debería ser conseguir un perro que obedezca por miedo.
Debemos ayudarlo a comprender qué esperamos de él y proporcionarle herramientas para desenvolverse con seguridad.
¿Cómo se relaciona con niños?
La pregunta correcta no es únicamente si el Galgo Italiano “se lleva bien con niños”.
También debemos preguntarnos:
¿Saben esos niños relacionarse correctamente con un perro tan pequeño y físicamente delicado?
Un niño tranquilo, que entiende que no debe levantarlo constantemente, perseguirlo o jugar de forma brusca, puede establecer una relación maravillosa con él.
En cambio, una convivencia con juegos muy intensos puede incrementar el riesgo de accidentes.
La supervisión es imprescindible
Ningún niño pequeño debería permanecer sin supervisión con un perro, independientemente de la raza.
En el caso del Galgo Italiano debemos prestar especial atención a:
Caídas.
Saltos desde brazos.
Pisadas accidentales.
Juegos demasiado bruscos.
Manipulación incorrecta.
Saltos desde muebles elevados.
La convivencia debe construirse desde el respeto de ambas partes.
¿Puede convivir con otros perros?
Sí, siempre que exista una buena presentación y socialización.
Muchos Galgos Italianos disfrutan de la convivencia con otros perros.
Sin embargo, cada individuo tiene su propia personalidad.
No debemos asumir que dos animales se llevarán bien únicamente por pertenecer a determinadas razas.
Hay que valorar:
Edad.
Tamaño.
Nivel de energía.
Experiencias anteriores.
Forma de jugar.
Carácter.
Con perros mucho más grandes y especialmente bruscos conviene supervisar cuidadosamente el juego debido a la diferencia de tamaño.
El frío: uno de los cuidados más importantes
Cuando llega el invierno resulta fácil comprender por qué esta raza busca constantemente lugares cálidos.
Su pelo es:
Corto.
Fino.
Liso.
Poco protector frente a bajas temperaturas.
Además, presenta poca grasa corporal.
El American Kennel Club señala específicamente que el Galgo Italiano necesita protección adicional frente al frío. (akc.org)
¿Necesita abrigo?
Cuando las temperaturas son bajas puede necesitar protección durante los paseos.
Pero no existe una temperatura universal aplicable a todos los perros.
Debemos valorar:
Temperatura exterior.
Viento.
Humedad.
Duración del paseo.
Edad.
Estado de salud.
Tolerancia individual.
El propio comportamiento del perro también nos proporciona información.
Temblar, encogerse, negarse a avanzar o buscar constantemente refugio pueden indicar incomodidad.
Sus extremidades requieren especial atención
Aquí encontramos una de las particularidades que más deben conocer las familias.
El Galgo Italiano presenta una constitución fina y sus patas pueden sufrir lesiones ante determinadas caídas o accidentes.
El American Kennel Club advierte de que deben evitarse situaciones que puedan producir fracturas en las extremidades. (akc.org)
Esto resulta especialmente importante durante la etapa de cachorro.
La solución no consiste en impedirle vivir
No debemos convertirlo en un perro al que nunca se permite correr, jugar o explorar.
Eso tampoco sería bienestar.
La solución consiste en reducir riesgos innecesarios.
Por ejemplo:
Evitar saltos desde alturas excesivas.
Supervisar juegos con perros muy grandes.
Prestar atención a escaleras durante determinadas etapas.
Evitar superficies peligrosas o extremadamente resbaladizas.
No dejar que niños pequeños lo transporten en brazos sin supervisión.
Facilitar ejercicio en entornos seguros.
Protección no significa sobreprotección.
Salud dental: un cuidado que empieza desde cachorro
Los dientes merecen un apartado propio.
La higiene dental debería introducirse progresivamente desde edades tempranas para que el perro se acostumbre a la manipulación.
El AKC recomienda cepillar regularmente los dientes del Galgo Italiano, preferiblemente de forma diaria, además de realizar los controles veterinarios correspondientes. (akc.org)
No esperes a que aparezca el problema
Una buena rutina puede incluir:
Cepillado con productos específicos para perros.
Revisiones veterinarias.
Control de encías.
Alimentación adecuada.
Valoración profesional cuando exista sarro.
Nunca debe utilizarse pasta de dientes humana.
El veterinario es quien debe recomendar el protocolo adecuado para cada animal.
La salud debe empezar antes del nacimiento

Aquí entramos en uno de los aspectos más importantes desde la filosofía de Sylvia de la Selva.
Hablar de una raza no debería consistir solamente en destacar lo bonita que es.
También debemos hablar de cómo se planifica cada camada y de la responsabilidad que existe antes de que nazcan los cachorros.
La cría responsable empieza por los progenitores
Un programa responsable debe valorar:
Estado general de salud.
Antecedentes familiares.
Temperamento.
Características propias de la raza.
Seguimiento veterinario.
Compatibilidad de los cruces.
Bienestar de los progenitores.
Existen además determinadas evaluaciones sanitarias que pueden resultar relevantes para el Galgo Italiano.
El American Kennel Club recoge entre las pruebas recomendadas por el club de raza evaluaciones de rótulas, ojos y tiroides. (akc.org)
Las pruebas necesarias deben determinarse según las líneas, antecedentes y recomendaciones veterinarias actualizadas.
No se trata de realizar pruebas simplemente para acumular certificados.
Se trata de utilizar información sanitaria para tomar decisiones responsables.
Los primeros meses influyen en el perro adulto
Una camada responsable no termina con el nacimiento.
Las primeras semanas tienen una enorme importancia.
Los cachorros necesitan permanecer con su madre durante el periodo correspondiente y crecer en un entorno en el que puedan desarrollarse de manera progresiva.
Socializar no significa exponer al cachorro a todo
Una correcta socialización debe realizarse respetando:
Edad.
Estado sanitario.
Ciclo de vacunación.
Ritmo individual.
Nivel de estrés.
El cachorro debe conocer paulatinamente:
Personas.
Sonidos.
Diferentes superficies.
Manipulación.
Rutinas domésticas.
Objetos.
Situaciones nuevas.
Pero siempre con seguridad.
En nuestro programa de cría responsable de perros puedes conocer el enfoque de Sylvia de la Selva y los protocolos sanitarios aplicados a nuestros cachorros.
No elijas al Galgo Italiano solamente porque es bonito
Puede parecer una afirmación extraña en un artículo dedicado precisamente a esta raza.
Pero es probablemente una de las más importantes.
El Galgo Italiano tiene una estética espectacular.
Eso no significa que sea apropiado para cualquier hogar.
Puede encajar contigo si...
Buscas un perro:
Muy cercano a las personas.
De tamaño pequeño.
Con pelo corto.
Activo cuando sale y tranquilo durante muchos momentos en casa.
Sensible.
Afectuoso.
Con el que puedas compartir buena parte de tu vida cotidiana.
Y estás dispuesto a:
Educar con paciencia.
Protegerlo del frío.
Prestar atención a sus extremidades.
Cuidar especialmente su salud dental.
Proporcionarle ejercicio.
Mantener controles veterinarios.
Ofrecerle compañía y estabilidad.
Puede no ser la raza adecuada si...
Buscas un perro extremadamente independiente.
También conviene reconsiderarlo si el hogar tiene un ambiente constantemente brusco o si no podemos dedicar tiempo a la convivencia y educación.
No existe “la mejor raza”.
Existe una raza más o menos compatible con cada familia.
Cómo acercarse a un programa de cría responsable
Cuando una persona está interesada en conocer un cachorro, desde Sylvia de la Selva consideramos importante que también haga preguntas.
Muchas preguntas.
No debería molestar a nadie que una familia quiera conocer cómo ha empezado la vida de su futuro compañero.
Preguntas que merece la pena hacer
Pregunta sobre:
Los progenitores.
Su carácter.
Las pruebas sanitarias realizadas.
El entorno donde crecen los cachorros.
Su seguimiento veterinario.
El protocolo de vacunación.
La desparasitación.
La identificación.
La socialización.
La alimentación.
El seguimiento posterior.
También es buena señal que quien desarrolla el programa quiera conocerte a ti.
Porque la responsabilidad funciona en las dos direcciones.
No solo una familia debe elegir un cachorro.
También debemos intentar asegurarnos de que ese cachorro llegará a una familia compatible con sus necesidades.
La visión de Sylvia de la Selva sobre el Galgo Italiano
En Sylvia de la Selva entendemos la cría responsable como algo mucho más amplio que conseguir determinadas características físicas.
Un perro debe tener detrás: salud, cuidado, atención, socialización, seguimiento y respeto.
Y delante: una familia preparada para asumir un compromiso durante toda su vida.
Por eso, cuando alguien nos pregunta por una raza, nuestra primera intención no debería ser convencerle.
Queremos ayudarle a preguntarse:
¿Es realmente este perro compatible conmigo?
Esa pregunta puede evitar decisiones impulsivas y construir relaciones mucho más felices.
Puedes conocer más contenidos sobre convivencia, razas y bienestar en el blog de Sylvia de la Selva.
Preguntas frecuentes sobre el Galgo Italiano
¿Cuánto mide un Galgo Italiano adulto?
El estándar oficial de la FCI establece una altura de 32 a 38 centímetros a la cruz, tanto para machos como para hembras.
El peso máximo indicado por el estándar es de 5 kg.
¿El Galgo Italiano puede vivir en un piso?
Sí.
Puede adaptarse perfectamente a un apartamento siempre que reciba paseos, ejercicio, estimulación y suficiente contacto con su familia.
El tamaño de la vivienda nunca sustituye a una rutina adecuada.
¿Es un perro tranquilo?
Puede mostrarse muy relajado durante sus momentos de descanso, pero continúa siendo un lebrel y disfruta corriendo, jugando y moviéndose.
Es mejor definirlo como un perro capaz de combinar momentos de mucha tranquilidad con momentos de actividad.
¿El Galgo Italiano necesita mucho ejercicio?
Necesita ejercicio diario adaptado a su edad y condición física.
Pasear, explorar, jugar y disponer ocasionalmente de espacios seguros donde pueda moverse con mayor libertad contribuyen a su bienestar.
No debe soltarse en zonas abiertas sin seguridad debido a su posible instinto de persecución.
¿El Galgo Italiano necesita abrigo en invierno?
Es una raza especialmente sensible al frío debido a su pelo corto y constitución.
En temperaturas bajas puede necesitar ropa adecuada durante los paseos.
La necesidad concreta dependerá del clima, edad, salud y tolerancia individual.
¿Es delicado de huesos?
Su estructura es fina y determinadas caídas o accidentes pueden ocasionar lesiones en sus extremidades.
Esto requiere prevención, especialmente durante la etapa de cachorro, pero no significa impedirle realizar ejercicio o comportarse como un perro.
¿Se lleva bien con niños?
Puede convivir perfectamente con niños respetuosos.
Debido a su tamaño y constitución, la supervisión resulta especialmente importante cuando los niños son pequeños o todavía no saben interactuar correctamente con animales.
¿Puede convivir con otros perros?
Sí.
Una socialización apropiada y unas presentaciones progresivas favorecen una buena convivencia.
Con perros mucho más grandes debe supervisarse el juego para evitar accidentes derivados de la diferencia de tamaño.
¿Necesita muchos cuidados de pelo?
Su pelo corto y liso requiere relativamente poco mantenimiento.
Sin embargo, que necesite poco cepillado no significa que sea una raza “sin cuidados”.
La higiene dental, las uñas, la protección frente al frío, el ejercicio y los controles veterinarios son igualmente importantes.
¿Qué pruebas de salud pueden ser importantes en la raza?
Entre las evaluaciones recomendadas por entidades especializadas se encuentran controles relacionados con las rótulas, los ojos y la función tiroidea.
El protocolo concreto debe establecerse según los antecedentes familiares y el criterio veterinario.
¿Cómo saber si el Galgo Italiano encaja conmigo?
No te fijes solamente en su tamaño o aspecto.
Piensa en:
El tiempo que pasará acompañado.
Tu estilo de vida.
El ejercicio que puedes proporcionarle.
La convivencia con niños o animales.
Tu disponibilidad para educarlo.
Sus necesidades de salud.
El compromiso económico y personal que supone cualquier perro.
La mejor decisión es aquella que se toma después de conocer tanto las virtudes como las necesidades de la raza.
¿Cómo puedo conocer el programa de cría responsable de Sylvia de la Selva?
Puedes consultar nuestra sección de cría responsable de perros y preguntarnos directamente por las razas, procesos y disponibilidad actual.
Si deseas ampliar información, puedes acceder a nuestra página de contacto o llamar al 686 99 63 62.
Antes de elegir una raza, elige hacerlo con responsabilidad

El Galgo Italiano reúne elegancia, velocidad, sensibilidad y un enorme deseo de estar cerca de su familia.
Pero precisamente esas características hacen necesario conocerlo bien.
No buscamos presentar una raza perfecta.
No existe.
Buscamos familias informadas capaces de valorar tanto aquello que enamora del Galgo Italiano como aquello que exige compromiso.
En Sylvia de la Selva creemos que la cría responsable comienza mucho antes del nacimiento y continúa cuando cada cachorro encuentra una familia preparada para respetarlo durante toda su vida.
Porque formar una familia con un perro no debería empezar con una decisión impulsiva.
Debería empezar con información, responsabilidad y compromiso.
📞 686 99 63 62



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